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Vuelta a Tsunza por Navidad

Pablo Idoate, profesor de Matemáticas

18/01/2016

Resumir en unas líneas 15 días de recuerdos imborrables, bonitos y motivantes proyectos y sentimientos y emociones... va a ser una tarea harto difícil para un profesor de matemáticas. Pero lo intentamos, así que aquí va.

 

Lo que menos me ha costado es pensar un título. Tercer viaje a la que considero ya mi segunda casa. En esta ocasión la novedad era la fecha y la compañía. Los dos anteriores viajes habían sido en el mes de agosto y dejar el invierno pamplonica para encontrarnos a 37 grados con una humedad sofocante era algo sobre lo que nos habían advertido pero jamás hubiésemos imaginado que llegaría a tales niveles. El número de voluntarios, que suele rondar la decena, se reducía a dos y la estancia, que en anteriores viajes había sido de un mes, se dividía entre dos haciendo que tuviésemos que exprimir cada día al máximo.

 

Tsunza es una población formada por pequeñas aldeas con casas de adobe y techos de paja. Forma parte del distrito de Kinango, uno de los más pobres de Kenya en el que el 80% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. En muchos casos la educación se convierte en un bien de lujo inalcanzable para buena parte de la población. La asociación con la que colaboramos, Children of Africa, trabaja con el objetivo de que ningún niño se quede sin el derecho universal de ir a la escuela gracias a un programa de apadrinamientos. Y es aquí donde teníamos una de las principales tareas del viaje: El día de los apadrinamientos.

 

El día 4 de enero comenzaba un nuevo curso escolar en Kenya que dura de Enero a Diciembre. Un día antes, los 160 niños y niñas eran citados en la aldea de Nigamba para recibir todo el material escolar y uniformes que, gracias a la solidaridad de mucha gente, habíamos podido adquirir. La preparación de este día es una auténtica puesta en escena de medios físicos y humanos. Un buen número de voluntarios locales nos ayudaron los días anteriores a forrar libros y a personalizar las mochilas de cada estudiante con todo el material necesario. Cuando llega el día trabajamos como un equipo, cada uno con su tarea previamente adjudicada: tomar foto actualizada del niño, ayudarle a realizar la carta o dibujo para su padrino o madrina (muchos de los cuales son alumnos, profesores o familias de San Cernin), repartir la mochila, el uniforme... Una vez que cada niño tiene su material, algunos voluntarios locales y foráneos, dábamos distintos discursos a los estudiantes y sus familias sobre la importancia de la educación y el máximo aprovechamiento de la oportunidad que se les brinda. Como toda celebración que se precie en Kenya, terminamos con una comida popular de zumo y pilau, un exquisito arroz hecho con especias y carne.

 

Siguiendo con la apuesta educativa, nos tocó trabajar a contrarreloj para poder inaugurar una biblioteca y un aula. La biblioteca se encuentra en la escuela de Dzivani, a decenas de kilómetros de Tsunza, con unas necesidades de infraestructuras tremendas. De hecho la biblioteca ha llegado tras la renovación de cuatro aulas y el edificio de administración.

 

Por otra parte, el otro aula inaugurada forma parte de un proyecto ilusionante llamado Cape of Good Hope. Se trata de una escuela creada en la aldea de Nigamba, donde habitualmente vivimos los voluntarios. La escuela nació hace dos años y a día de hoy tiene más de 100 alumnos desde 1º de infantil hasta 2º de primaria. Una veintena de ellos disfrutan del programa de apadrinamientos que les brinda, no sólo el material escolar, sino en este caso también la comida y una visita médica anual.

La escuela está basada en la filosofía que, desde Children of Africa, creemos que es la mejor para los alumnos: profesores locales motivados y formados, escuela 100% en inglés desde el primer año y hacer que cada niño disfrute aprendiendo en un entorno agradable. También hemos puesto nuestro granito de arena al proyecto de Cape of Good Hope colaborando con material y técnicas que profesoras del parvulario de San Cernin nos han aportado. En el horizonte, muchos proyectos. Un objetivo ambicioso pero bonito es crear un entorno idóneo para estos estudiantes con la construcción de una residencia.

 

Cerramos el capítulo educativo reuniéndonos con los encargados del Departamento de Educación de Kinango para presentarles el proyecto “Kinango for life”, una competición entre escuelas con el objetivo de que los alumnos tengan una motivación extra en sus exámenes finales premiándolos con becas educativas.

 

Otra de las áreas de trabajo de Children of Africa es el empoderamiento de la mujer. Ya son tres los grupos de mujeres creados en los últimos 4 años. Todo parte de la elaboración de bolsos y pulseras artesanales. Éstas son vendidas por los voluntarios en sus países de origen y el dinero obtenido es utilizado por los grupos de mujeres para crear negocios locales creando así autoempleo y potenciando la economía local. Es un orgullo poder decir que de los 1.000 euros que en esta ocasión entregamos a los grupos de mujeres, casi 700 fueron obtenidos en San Cernin gracias a la labor de un grupo de voluntarias de 3º de ESO. Tuve la ocasión de reunirme con los tres grupos y explicarles el trabajo de estas alumnas, ante el cual quedaron enormemente agradecidas.

 

La construcción de una casa para una familia gracias a donaciones recibidas antes del viaje, el equipamiento de un equipo de fútbol que jugaba sus partidos sin camiseta para diferenciarse del contrario, la entrega de un lote de gafas al doctor del Dispensario Médico de Tsunza para los pacientes que las necesitasen... De verdad que he tratado de sintetizar estas dos semanas y todavía me dejo muchas cosas por contar. Como siempre, me quedo con el amor incondicional recibido. Con las muestras de gratitud en forma de gallina o taza de té. Con una forma de vivir en la que el materialismo desaparece y en la que todo se comparte. Con las noches sin televisión tumbados al raso contando historias mientras miramos al cielo más estrellado que jamás he visto. Tanto recibido y tantísimo por devolverles. Seguiremos peleando por ellos. Para que en el distrito de Kinango ningún niño se quede en casa sin poder ir a la escuela. Es un sueño que poco a poco se va haciendo realidad gracias a muchas personas que, con su granito de arena, están sumando para construir algo muy grande.

Feliz 2016 desde Tsunza y un millón de gracias por todas las muestras de ayuda.

 

Les dejamos un vídeo que muestra una clase en Tsunza y otro donde Pablo Idoate explica la labor que se está realizando con los grupos de mujeres.

 

Clase en Tsunza

Grupos de mujeres

 

 

Más información sobre las labores de la ONG Children of Africa y su programa de apadrinamientos aquí.


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